2010, según un ingeniero

Publié le par Curro Zuloaga

En algún lugar entre München y Den Haag, 8 de enero de 2011

 

Comienza el año, como no podía ser menos, con buenos propósitos. Entre ellos, escribir más en el blog. Y es que aunque no puedo prometer una actividad creativa desmesurada, no será difícil superar el 2010, en el que sólo escribí un artículo.

 

Otro de los buenos propósitos es tomarse la vida con más filosofía; riéndose de uno mismo, por ejemplo. Yo podría empezar por reirme de mi mente ingenieril, que me lleva a hacer cosas como ésta: durante 2010, he llevado la cuenta de dónde estaba cada día y qué viajes hacía, a veces incluso apuntando la hora exacta del viaje o el medio de transporte utilizado; llegado el final de año, he hecho algunos cálculos (con una hoja de cálculo, por supuesto), con los resultados que os ofrezco a continuación:

 

He estado 123 días en los Países Bajos (Holanda). Eso es, a grosso modo, un tercio de los días del año. Curioso dato si tenemos en cuenta que es el país donde vivo oficialmente. Estaría bien si pudiera pagar sólo un tercio del alquiler del piso o de las facturas, ¿no?Where was I in 2010

 

He pasado 50 días en España, tanto por trabajo como por placer. Estas navidades he estado unos 10 días allí y en semana santa vine de vacaciones otro tanto; el resto son semanas completas que he pasado en Madrid por trabajo.

 

50 días en Francia. Con la salvedad de 2 o 3 días en los que he tenido reuniones, han sido todos por placer, o al menos una mezcla de trabajo y placer: en agosto le pedí a mi jefa que me dejase trabajar desde casa dos semanas. Desde casa de Linda, claro. La mayor parte de los días han sido en Paris, con alguna escapada a Alsace, la Bourgogne o l’Auvergne.

 

28 días en Bélgica (léase Bruxelles). Por trabajo. Podría explicar lo que hago y por qué paso tanto tiempo en Bruxelles, pero esa es otra larga historia y será contada en otro momento. Por cierto, me llena de orgullo y satisfacción anunciar mi vuelta inminente a Bruxelles tras dos años y medio en el "exilio" holandés.

 

21 días en Marruecos. De vacaciones, impresionantes. También otra larga historia.

 

14 días en Alemania. Por vacaciones (unos días en la selva negra y otros cuantos en Berlin) y por trabajo (del mismo modo que le pedí a la jefa trabajar desde casa una semana en agosto, también le pedí que me dejase trabajar desde nuestra oficina de Berlin durante una semana).

 

Cinco días en el Reino Unido (London). También una mezcla de trabajo y placer.

 

Tres días en Rumanía y uno en Austria (exclusivamente por trabajo), y dos en Andorra (por placer).

 

Si tu también eres ingeniero, habrás notado que la suma de los días no da 365. El resto de los días (68 para ser exactos) los he pasado viajando entre un país y otro, "on the road" como dirían los ingleses, o "on the rails", como lo describiría yo para ser más fiel a la realidad. Todo esos viajes (salvo una excepción achacable a los hábitos huelguistas de nuestros vecinos del norte) los he intentado hacer de la manera que he considerado lo más ecológica posible: en tren cuando el trayecto era por tierra; en barco cuando era pertinente (para ir al Reino Unido desde Holanda o para cruzar el estrecho de Gibraltar); en coche sólo cuando ya había amigos o familiares que iban a hacer ese trayecto de todos modos; y en avión solo una vez cuando la SNCF (la Renfe francesa) se puso de huelga indefinida en octubre. Además, en ciudad, siempre que he podido me he movido en transporte público y solo me monté en un coche cuando ya era muy tarde para usar el transporte público o cuando alguien ha insistido en venir a recogerme.

 

Siguiendo con los buenos propósitos de los que hablaba al principio del artículo, la idea en 2011 es viajar un poco menos, no solo por reducir la cantidad de kilómetros viajada, sino también por pasar más tiempo allá donde estoy y poder tener tiempo para hacer cosas como escribir en el blog. En principio parece factible: al mudarme a Bruxelles, todos esos viajes que antes hacía por trabajo a la capital europea los podré evitar. Además, como Bruxelles es una ciudad que me gusta y en la que siempre hay cosas que hacer, la tentación de escapar a la primera oportunidad es menor. Por último, Paris (la ciudad del amor, que seguro seguirá atrayendo escapadas varias) y España están más cerca que antes.

 

Espero que hayáis disfrutado el articulillo ingenieril. Aunque me guste reirme de mí mismo y de los ingenieros, creo que las cifras bien interpretadas son el reflejo (y por tanto la explicación) de la realidad que nos rodea. También es cierto que las cifras sin una explicación o sin su contexto muchas veces no son nada. Como siempre, las cosas no son ni blancas ni negras, sino alguna tonalidad de gris.

 

Sed felices,

 

-curro-

 

Foto: el gráfico, una herramienta ingenieril de lo más útil.

 

Pd: para los que estéis interesados, esta página web está gestionada por un antiguo empleado de los trenes británicos y os explica cómo viajar a cualquier rincón del mundo en trenes y barcos. 

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