Trek por Himalaya (day 2)

Publié le par Curro Zuloaga

Upper Yubeng Village, RPC, 22 de junio de 2006

    Lo unico que queriamos hacer hoy era ir a ver unas cataratas cercanas a nuestro refugio. Eso debería llevarnos unas 5 horas, así que no habia motivo para levantarse temprano (o al menos eso creíamos diego y yo). Los chinos (sólo Den, Yen y otro chico, pues de Pequeña Montaña y la otra chica nos despedimos el día anterior tras visitar el glaciar), se levantaron a las 7 para ir a las cataratas.

    Nosotros dos nos lo tomamos con calma: a las 9 en planta y hasta las 10:30 no empezamos a andar, tras desayunar (para variar) sopa de noodles con verduras. El día estaba soleado, y apetecía subir hasta las cataratas (a unos 3700 m de altura, el hostal estaba a 3000) para darse un baño. Cruzamos el río, pasamos por Lower Yubeng Village y a partir de ahí todo subida, no muy dura, pero las piernas ya estaban cansadas del dia anterior. Hicimos fotos del río, de las vacas, las ovejas, las cabras, los cerdos, los yaks, las mariposas... todo lo que se moviera... incluso unos monjes budistas que bajaban de un templo que debía de haber muy arriba en la montaña. Tambien nos cruzamos a Den, Yen y el otro chico, que parecían haber andado a buen ritmo.

    Al llegar arriba, yo quería bañarme en el agua que caía del deshielo, pero Diego no, así que lo hice solo. En los 30 segundos que metí los pies en el agua, casi se me congelan... helada! Me quedé un rato vegetando al sol y, tras tomar algunas fotos mas de otro glaciar y de las cataratas, emprendimos el regreso, por la misma ruta que habíamos tomado para subir, la única existente. Nos dimos cuenta de que levantarse tarde no había sido una buena idea. La última parte del camino se hizo durísima, a las 3 de la tarde con el Señor Lorenzo de la Montaña apretando fuerte. La minisubida final por poco no la contamos.

    Ya en el hostal, intentamos dormir la siesta, pues estabamos bastante cansados. No pudimos, pues un grupo de occidentales habia llegado (lo cual nos sorprendio, hacía dos días que no habíamos visto ninguno), y charlaban justo fuera de nuestra habitación. Así que salimos, a ver qué era eso que hablaban entre ellos. Resultó ser hebreo. Mucha gente de Israel viaja por Asia al acabar su servicio militar, y esto era un grupo de cuatro que se habían conocido en diversos puntos de China y Nepal. Estuvimos charlando con ellos toda la tarde, jugando (o aprendiendo a jugar) al ajedrez chino, y contandonos batallitas de viajes. Uno de los chicos era muy, muy gracioso, y la verdad es que nos reímos bastante esa tarde-noche.

    Despues de cenar, seguimos charlando, y la gente del refugio nos invito a rice wine (licor de arroz, I guess). Estaba fuerte, pero bastante bueno. No bebi mucho (al contrario que los chinos, que se pillaron una torrija considerable), porque al día siguiente nos esperaban muchas horas de camino. Me di una ducha (de agua fría, otra vez), y a dormir como un lirón, que éste es desde luego el mejor sitio del mundo para hacerlo. 

  

 

Publié dans China

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