Trek por Himalaya (day 3)

Publié le par Curro Zuloaga

Feilai Si (Deqin), RPC, 23 de junio de 2006

    Nos levantamos (hoy sí) temprano, a las 7 de la mañana. Teníamos una baja, pues el tercer chino (el que no es Den ni Yen), había bebido demasiado la noche anterior. Sus palabras, no obstante, hicieron alusión al tiempo... "bueno, en fin... yo creo que esperaré a que el tiempo esté mejor para volver"...resaca, vaya.

    Teníamos dos posibilidades para el camino de vuelta a Feilai Temple: la primera era tomar el mismo camino que habíamos hecho a la ida, es decir, subir y bajar la montaña a nuestras espaldas pasando por el paso de Nangzola. Eso serían uas cinco horas de camino duro; la segunda posibilidad era tomar un camino alternativo que bordea la cadena montañosa, más largo, pero también por lo visto más suave. Diego y yo optábamos sin duda por el camino alternativo, más que nada por ver cosas nuevas. El problema era que este camino, aunque más suave, también era más peligroso, y Yen no estaba muy segura de querer tomarlo (palabras textuales: "papá y mamá me quieren demasiado"). Al final la convencimos para tomar este camino (diablillos!). Así que contratamos a un guía (era imposible encontrar el camino sin él) y usimos rumbo de vuelta a Feilai Si.

    El camino nos pareció muy sencillo y nada peligroso al principio, nos preguntábamos dónde estaba el peligro de que tanto hablaban. Además, llovía ligeramente y caminábamos junto al río, lo cual hacía la marcha muy agradable. Tras unas tres horas de marcha, el camino se separa (en altura, no en distancia, no sé si me explico) del río, de manera que caminas por un estrecho sendero en una de las laderas de un cañón, cada vez más alto.

    Ya empezaba a entender el riesgo. El camino era de un metro de anchura. A la izquierda, pared vertical; a la derecha, barranco vertical. De ese metro de anchura, más de la mitad estaba destinado a un canal que llevaba el agua que habia desviado del río a los pequeños poblados aguas abajo. Para colmo, había llovido la noche anterior, y ese canal ocupaba más aún de lo normal. Total, que te encuentras andando en una franja de unos 40 cm, con agua a tu izquierda y precipicio de 100 ó 200 metros de altura a tu derecha.

    En algunos puntos, la cantidad de agua era tal, que el agua del canal ocupaba todo el camino y caía en forma de catarata por la derecha. Para pasar estos tramos, o te mojabas los zapatos, o saltabas de piedra en piedra. Yo opté, pensando que estas rocas eran seguras, por lo segundo. Y en uno de esos saltos, una piedra suelta: me balanceo a la izquierda... a la derecha... y caigo por el barranco....

    Varias cosas me salvaron: primero, mi mochila, que hizo que el golpe en la espalda fuera más suave y ralentizó la caida; segundo, el haber agarrado un poco un arbusto que había justo en el borde del precipicio; por último y fundamental, al principio de la caída había una especie de hueco de unos tres o cuatro metros de profundidad donde me quedé encajado. Debajo de todo eso, pared de roca casi vertical, más de 100 metros de caída. Acababa (no exgero lo más mínimo) de estar lo más cerca de la muerte que yo me podía imaginar.

    Diego, Den y nuestro guía, que venían detrás, me ayudaron a escalar hasta el camino otra vez. Yo estaba temblando, y me asusté aún más cuando ví sus caras. Tenía algunos rasguños y contusiones en piernas y brazos, pero nada importante. No pude decir nada, sólo reemprendí la marcha a paso rápido, quería acabar ese tramo cuanto antes.

    Una hora y media más tarde, llegamos a Ninong, un pequeñísimo poblado con más animales que habitantes, donde paramos a comer. Entramos en la granja de una señora mayor, que preparó noodles con verduras. La cocina-comedor, estaba llena de moscas y alguna que otra cucaracha, pero la comida estaba buena y nos olvidamos del resto. Allí, Diego me contó que le había impactado el ver mi accidente en directo.. y que no es como en las pelis, donde la gente grita cuando se cae: probablemente el cuerpo es sabio y sabe que gritar no te va a salvr del golpe, así que gasta las energías en intentar agarrarse a lo que pueda (también me rompí una uña). También allí me di cuenta de que mi cámara, que acababa de comprar antes de venir a China, estaba jodida porque le había entrado agua... qué bien! En cualquier caso, estaba contento de estar allí, con cámara o sin ella, con heridas o sin ellas.

    Después de comer, Den y Yen decidieron alquilar un caballo para las tres horas que quedaban. Diego, yo y otro chico chino que se nos había unido hoy, decidimos andar. El camino no era duro, pero ya estábamos muy cansados, y el buen ritmo con el que empezamos pronto se nos hizo pesado. Aún así, llegamos a nuestro destino antes que los caballos. Yo estaba cansado, dolido y empapado, asi que aprovechamos para tomar un café de sobre caliente y un poco de chocolate.

    Cuando llegaron Den y Yen, alquilamos la misma furgoneta que nos había llevado hasta allí tres días antes y nos volvimos a Feilai Si. En las dos horas de camino estuvimos riendo, estábamos exultantes por haber completado nuestro recorrido y haber visto cosas tan bonitas en estos días.

    Llegamos a Feilai Si. Llovía a cántaros. Buscamos un sitio donde quedarnos. Por 15 Yuans (euro y medio!!!), encontramos una habitación aceptable, pero con los baños más asquerosos que he  visto en mi vida. Un olor ácido indescriptible llenaba el ambiente... mmmm!

    Por la noche, estuvimos organizando las fotos en un bar llamado "Once upon a time". Es un sitio muy bonito y agradable, y tenían por mascota un gatito graciosísimo. Antes de ir a dormir, nos despedimos de Yen y Den, que al día siguiente querían levantarse temprano para coger un autobús directoa Kunming (21 horas). Había sido agradable viajar con ellos, y además había aprendido muchas cosas de la cultura china en la última semana.

    Para rematar un día muy movido, al pequeño gatito lo atropelló un  coche en nuestras narices... (¿qué coño le pasa a este mundo loco?).

Foto: lindo gatito jugando solo

Publié dans China

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