De artes marciales, globalización y otros asuntos...
Den Haag, 4 de diciembre de 2008
Hace un tiempo prometía (a vosotros y a mí mismo) que iba a dejar de ser pesado con temas políticos, medioambientales, sociales, etc. Pues he cambiado de opinión. Razones hay muchas, pero no voy a entrar en eso ahora.
En el capítulo de hoy (esto suena de coña, podría estar sacado perfectamente de Bricomanía o de Barrio Sésamo), visiones de la crisis financiera. Con intención de hacer esto un poco ameno y dar "alimento" al cerebro, os dejo de entrante unos cuantos documentos interesantes sobre la crisis:
- Para empezar, un vídeo de John Bird y John Fortune sobre la crisis financiera. Irónico, buenísimo, muy británico.
- El segundo video es de Leopoldo Abadia, un ex-profesor de universidad, ahora consultor que se ha hecho muy conocido por escribir una versión simplificada de la crisis para sus compañeros de trabajo, que luego ha acabado circulando por la red. Buenafuente lo invitó a su programa, aquí está el video., de lo más gracioso la definición de lo que es un "ninja" (alguien con "No Income, No Job, no Assets"). Veréis que los dos vídeos comparten muchos detalles, aunque en cierta manera se complementan.
- Por último, hace sólo unas horas colgué un artículo de Arturo Pérez Reverte, que también hace una descripción del sistema financiero y de los riesgos que entrañaba ya hace diez años.
Pues bien, tras ver/leer estos documentos, varias cosas vienen a mi mente (todo esto dicho con la mayor humildad, pues ya sabeis que no soy ningún experto en finanzas):
En primer lugar, que el mundo financiero es extremadamente complejo y difícil de comprender. No te sientas mal por no comprenderlo; conozco varias personas que trabajan en ello y os puedo asegurar que ninguna de ellas sería capaz de explicar en qué consiste su trabajo a un "profano" (ya sabéis lo que decía Einstein: "uno no comprende realmente algo hasta que se lo puede explicar a su abuela"). En cualquier caso, aunque consiguiéramos entender lo que hace un banco de inversión, un par de "¿y eso para qué?" encadenados valdrían para llegar a conclusiones ingratas.
La crisis, a mí me lo parece, tiene dos causas latentes muy profundas. Y aún siendo consciente de que esto va a sonar a activista y a coletilla aprendida, estoy convencido de ello y por eso las nombro: globalización y desregulación:
Los bancos, como entidades que toman dinero de los que lo tienen y lo prestan a los que no lo tienen, no son de por sí un mal "invento". Originariamente, estos estaban enraízados en una comunidad o región y, si bien su objetivo era ganar dinero, daban un servicio claro a la comunidad (estaban "localizados"). El dinero que se generaba en Santander se quedaba en Santander - tras pasar por el banco local - para crear más riqueza en los comercios e industrias locales, lo cual daba riqueza y trabajos a la gente de allí. Mas aún, los Gobiernos ponían claros límites en cuanto a las reglas del juego para los bancos (estaban "regulados").
Con la globalización, no obstante, se dio posibilidad a los bancos de que se liberasen de sus raíces geográficas, y fuesen a buscar y prestar fondos en todos los rincones del globo. En un mundo en el que los bancos compiten globalmente, la presión por parte de estos para que se eliminen todas las "barreras artificiales" a la "competencia" que cada país poseía, es enorme (aquí sí sé de qué hablo porque lo veo todos los días en el mundo medioambiental). Esto resulta en un mercado desregulado en el que los bancos y demás entidades financieras tienen tanta libertad que de actuación que acaban abusando.
En esta crisis en concreto, los bancos le han buscado las vueltas a la ley (el artículo de Leopoldo Abadia tiene claros ejemplos de esto) para evitar cumplir con las regulaciones que aún existen. Una vez más, como en muchas otras aspectos del comportamiento humano, se ha buscado la ganancia a corto plazo sin mirar a las consecuencias futuras. En un sistema en el que el dinero está totalmente libre de una raíz geográfica y de un bien, una mercancía o un servicio que lo respalde, el resultado ha sido que se ha creado dinero de la nada, "magia financiera" en definitiva. Y cuando esto ha fallado, lo pagamos todos. Como decía Arturo Pérez reverte en su artículo, "las ganacias son privadas y las pérdidas se socializan" (o algo similar, no lo tengo ahora a mano).
En un sistema más simple y anclado a la realidad local y en el que el dinero que se manejase tuviera un respaldo tangible, esto no hubiera pasado. Si un banco falla, pues hubiera fallado y el Estado no tendría problema ninguno en respaldar a los que han sufrido las consecuencias, más que nada porque la suma a desmbolsar no llegaría ni por asomo a los miles de millones de euros que hoy se están barajando (por cierto, dos meses han bastado para ponerse de acuerdo en esto y en 25 años todavía no hemos dado un mísero 0.7% de ayuda al desarrollo. Pero esa si que es otra historia y será contada en otro momento). Por el contrario, en un sistema como el que se ha creado, cuando un banco falla, fallan todos detrás, y encima nadie tiene ni puñetera idea de cómo de metido en mierda se halla, porque es IMPOSIBLE seguirle la pista al dinero que se ha prestado en este sistema global (la economía casino, como lo llama Richard Barnett en "The Case Against the Global Economy"). Como iba diciendo , como los bancos están de "porquería" hasta no se sabe donde, pues hay que salvarlos, porque sino lo sufrimos todos. Y lo más triste es que es así, y a estas alturas no hay otra solución posible.
Para mí, en definitiva, esto es un ejemplo claro de que el sistema global falla. Hay muchos otros ejemplos, de los que además podría hablar con más conocimiento de causa. Pero ya habrá tiempo para eso.
Y como no me gusta acabar con mal sabor de boca, os dejo con algunos ejemplos de bancos que van contra esta corriente y que ofrecen una manera más simple, solidaria, sostenible (a la vez que obtienen beneficio, esto no es ni caridad y jipilandia): el Grameen Bank de Muhammad Yunus o el South Shore Bank en Chicago. Yo por mi parte, y por una vez que tengo algo para ahorrar, voy a pasarlo todo a Triodos, un banco que solo invierte en proyectos sostenibles social y medioambientalmente, uno de esos pocos bancos en los que sabes de verdad a donde va tu dinero. Tienen una pequeña oficina cerca de Madrid, por si a alguien le interesa.
Besos,
-curro-
Foto: jefes de estado europeos buscando la solución a la crisis
Hace un tiempo prometía (a vosotros y a mí mismo) que iba a dejar de ser pesado con temas políticos, medioambientales, sociales, etc. Pues he cambiado de opinión. Razones hay muchas, pero no voy a entrar en eso ahora.
En el capítulo de hoy (esto suena de coña, podría estar sacado perfectamente de Bricomanía o de Barrio Sésamo), visiones de la crisis financiera. Con intención de hacer esto un poco ameno y dar "alimento" al cerebro, os dejo de entrante unos cuantos documentos interesantes sobre la crisis:
- Para empezar, un vídeo de John Bird y John Fortune sobre la crisis financiera. Irónico, buenísimo, muy británico.
- El segundo video es de Leopoldo Abadia, un ex-profesor de universidad, ahora consultor que se ha hecho muy conocido por escribir una versión simplificada de la crisis para sus compañeros de trabajo, que luego ha acabado circulando por la red. Buenafuente lo invitó a su programa, aquí está el video., de lo más gracioso la definición de lo que es un "ninja" (alguien con "No Income, No Job, no Assets"). Veréis que los dos vídeos comparten muchos detalles, aunque en cierta manera se complementan.
- Por último, hace sólo unas horas colgué un artículo de Arturo Pérez Reverte, que también hace una descripción del sistema financiero y de los riesgos que entrañaba ya hace diez años.
Pues bien, tras ver/leer estos documentos, varias cosas vienen a mi mente (todo esto dicho con la mayor humildad, pues ya sabeis que no soy ningún experto en finanzas):
En primer lugar, que el mundo financiero es extremadamente complejo y difícil de comprender. No te sientas mal por no comprenderlo; conozco varias personas que trabajan en ello y os puedo asegurar que ninguna de ellas sería capaz de explicar en qué consiste su trabajo a un "profano" (ya sabéis lo que decía Einstein: "uno no comprende realmente algo hasta que se lo puede explicar a su abuela"). En cualquier caso, aunque consiguiéramos entender lo que hace un banco de inversión, un par de "¿y eso para qué?" encadenados valdrían para llegar a conclusiones ingratas.
La crisis, a mí me lo parece, tiene dos causas latentes muy profundas. Y aún siendo consciente de que esto va a sonar a activista y a coletilla aprendida, estoy convencido de ello y por eso las nombro: globalización y desregulación:
Los bancos, como entidades que toman dinero de los que lo tienen y lo prestan a los que no lo tienen, no son de por sí un mal "invento". Originariamente, estos estaban enraízados en una comunidad o región y, si bien su objetivo era ganar dinero, daban un servicio claro a la comunidad (estaban "localizados"). El dinero que se generaba en Santander se quedaba en Santander - tras pasar por el banco local - para crear más riqueza en los comercios e industrias locales, lo cual daba riqueza y trabajos a la gente de allí. Mas aún, los Gobiernos ponían claros límites en cuanto a las reglas del juego para los bancos (estaban "regulados").
Con la globalización, no obstante, se dio posibilidad a los bancos de que se liberasen de sus raíces geográficas, y fuesen a buscar y prestar fondos en todos los rincones del globo. En un mundo en el que los bancos compiten globalmente, la presión por parte de estos para que se eliminen todas las "barreras artificiales" a la "competencia" que cada país poseía, es enorme (aquí sí sé de qué hablo porque lo veo todos los días en el mundo medioambiental). Esto resulta en un mercado desregulado en el que los bancos y demás entidades financieras tienen tanta libertad que de actuación que acaban abusando.

En esta crisis en concreto, los bancos le han buscado las vueltas a la ley (el artículo de Leopoldo Abadia tiene claros ejemplos de esto) para evitar cumplir con las regulaciones que aún existen. Una vez más, como en muchas otras aspectos del comportamiento humano, se ha buscado la ganancia a corto plazo sin mirar a las consecuencias futuras. En un sistema en el que el dinero está totalmente libre de una raíz geográfica y de un bien, una mercancía o un servicio que lo respalde, el resultado ha sido que se ha creado dinero de la nada, "magia financiera" en definitiva. Y cuando esto ha fallado, lo pagamos todos. Como decía Arturo Pérez reverte en su artículo, "las ganacias son privadas y las pérdidas se socializan" (o algo similar, no lo tengo ahora a mano).
En un sistema más simple y anclado a la realidad local y en el que el dinero que se manejase tuviera un respaldo tangible, esto no hubiera pasado. Si un banco falla, pues hubiera fallado y el Estado no tendría problema ninguno en respaldar a los que han sufrido las consecuencias, más que nada porque la suma a desmbolsar no llegaría ni por asomo a los miles de millones de euros que hoy se están barajando (por cierto, dos meses han bastado para ponerse de acuerdo en esto y en 25 años todavía no hemos dado un mísero 0.7% de ayuda al desarrollo. Pero esa si que es otra historia y será contada en otro momento). Por el contrario, en un sistema como el que se ha creado, cuando un banco falla, fallan todos detrás, y encima nadie tiene ni puñetera idea de cómo de metido en mierda se halla, porque es IMPOSIBLE seguirle la pista al dinero que se ha prestado en este sistema global (la economía casino, como lo llama Richard Barnett en "The Case Against the Global Economy"). Como iba diciendo , como los bancos están de "porquería" hasta no se sabe donde, pues hay que salvarlos, porque sino lo sufrimos todos. Y lo más triste es que es así, y a estas alturas no hay otra solución posible.
Para mí, en definitiva, esto es un ejemplo claro de que el sistema global falla. Hay muchos otros ejemplos, de los que además podría hablar con más conocimiento de causa. Pero ya habrá tiempo para eso.
Y como no me gusta acabar con mal sabor de boca, os dejo con algunos ejemplos de bancos que van contra esta corriente y que ofrecen una manera más simple, solidaria, sostenible (a la vez que obtienen beneficio, esto no es ni caridad y jipilandia): el Grameen Bank de Muhammad Yunus o el South Shore Bank en Chicago. Yo por mi parte, y por una vez que tengo algo para ahorrar, voy a pasarlo todo a Triodos, un banco que solo invierte en proyectos sostenibles social y medioambientalmente, uno de esos pocos bancos en los que sabes de verdad a donde va tu dinero. Tienen una pequeña oficina cerca de Madrid, por si a alguien le interesa.
Besos,
-curro-
Foto: jefes de estado europeos buscando la solución a la crisis
Publicité