The Limits to Growth
Bruxelles, Bélgica, 22 de Octubre de 2007
Abro el periódico:
“El beneficio neto de Endesa crece un 154% y alcanza un récord histórico”
“La industria quimica española crece por encima de la media mundial”
“La economía española crece al 4%”
Y nos damos todos palmaditas en la espalda y nos decimos lo cojonudos que somos...
... esquizofrenia. Mejor dicho, esquizofrenia exponencial
Este artículo pretende ser un ejercicio de lógica, que nos llevará a una conclusión que muchos de nosotros ya intuimos: las cosas no pueden seguir así. La idea es simplemente mostrar que el sistema capitalista no puede funcionar en un mundo limitado en cuanto a recursos. Muchos de vosotros ya estáis temblando en vuestra silla, a la espera de leer un manifiesto anarco-comunista. Otros pensareis que me estoy yendo por las ramas, ya que normalmente no escribo de politica/economia, tan solo de medio ambiente. Pues vereis, tras mucho leer y razonar sobre el medio ambiente, uno llega a la conclusión de que las causas primeras de todo se hallan en la naturaleza de nuestro modelo economico. Ahi van mis divagaciones sobre el tema:
La premisa en la que se basaba la empresa tradicional (una frutería, una panadería, un taller de artesanía) era crear un beneficio anual. Esto parece lógico, pues sus dueños y trabajadores necesitan tener un mínimo de ingresos con los que poder adquirir su comida, ropa y vivienda, entre otras cosas.
La empresa moderna, sin embargo, tiene por objetivo, ya no el crear un beneficio cada año, sino crear MÁS beneficio que el año anterior. Esto lleva a las empresas al imperativo de crecer, de vender más de su producto o servicio en cada ejercicio. Más, más, más, siempre más, pues si no los accionistas (otra de las diferencias con la empresa tradicional) no están satisfechos y se llevan su capital a otra parte.
Y claro, producir más significa extraer más y más recursos, de lugares cada vez más remotos, produciendo cada vez más desechos. Esto, si la Tierra contase con recursos infinitos y capacidad de absorción ilimitada, en principio podría seguir así hasta el final de los tiempos…
El problema, no obstante, es que vivimos en un mundo de recursos finitos, y que no puede absorber todos los residuos que le “regalamos”. Una economía que crece infinitamente NO PUEDE sobrevivir en un mundo de recursos finitos.
Si todo esto os ha dejado descolocados, analizad el ejemplo siguiente: la economía funciona como un coche de F1 (ejemplo muy de moda). El primer segundo va a 100km/h. El segundo a 103; el tercero un 3% más, 106.09; a ese ritmo, en 30 segundos estaremos conduciendo a 243 km/h, y en otros 30 a 589 km/h (fijaos en la exponencialidad, no es simplemente 3km/h más cada año). En fin, si todas las carreteras fueran rectas, los neumáticos indestructibles y el aire no ofreciera rozamiento, parece que no habría problema en conducir tan rápido como nos gustase. Pero no es así. EXISTEN LÍMITES. Y eso significa que en la próxima curva nos la pegamos; o se rompen los neumáticos; o el motor revienta… o lo que sea.
Probablemente ya habéis escuchado muchas veces el argumento de que esta sociedad no se sostiene. Lo que quiero que quede claro es la relación entre la empresa tal como la concebimos hoy en día y los recursos del planeta. Es la naturaleza de aquella la que crea el agotamiento de estos. Y no es el altruismo de la una el que va a salvarnos de ese agotamiento, como nos quieren hacer creer a través de preciosas campañas de sostenibilidad donde los pajarillos cantan y las nubes se levantan. Y todo esto ademas esta espoleado por politicas agresivas de mercado libre, aunque esa es otra (larga) historia y sera contada en otro momento.
Es irrelevante si el fin de los recursos está cerca o no tan cerca, si el petróleo se acabará mañana o dentro de 30 años. El caso es que, si cada vez consumimos más de nuestros recursos (imperativo del sistema actual, como hemos visto), ese momento llegará, y las consecuencias… es imposible saberlas, pero prueba a hacer lo siguiente: mira a tu alrededor y piensa de qué está hecho o de dónde viene lo que te rodea, incluyendo la comida o la ropa que necesitas para, al menos, cubrirte. ¿Podrás tenerlo siempre? ¿Podrán tenerlo tus hijos? ¿Y las generaciones de después? NO.
Es, por lo tanto, IMPRESCINDIBLE que revisemos las bases de nuestro sistema económico, pues está claro que, tal y como existe ahora mismo, se cae por su propio peso. Podemos hablar de sostenibilidad y congratularnos de cuanto reciclamos o como de eficiente son nuestras empresas, pero lo cierto es que si cada vez generamos más desechos y nuestras empresas cada vez producen más, esto no son más que remedios temporales que no solucionan el problema de raíz: el capitalismo está obsoleto. Es un sistema que quizás funcionase en sus orígenes, cuando las actividades humanas eran insignificantes en comparación con la inmensidad del planeta; hoy en día esta hipótesis ya no es cierta, y por consiguiente el sistema no es adecuado.
El capitalismo, valga la ironía, está pasado de moda. Repensemos la economía.
-curro-
P.S.: “The Limits to Growth” es un libro escrito por el Club de Roma en 1972. Lo importante del libro no son las proyecciones que dicen que en el año tal o cual nuestra sociedad colapsará. Lo importante es -como los autores del libro reiteran- que, si el crecimiento exponencial continua, ese punto de colapso es inevitable.
Dibujo (no disponible por ahora): una curva exponencial. Podría perfectamente ser el crecimiento de la economía, el consumo de petróleo, la cantidad de desechos producidos o las emisiones de CO2.
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