Mi primera vez

Publié le par Curro Zuloaga

Bruxelles, 29 de agosto de 2008

Tras la enriquecedora experiencia en Artosilla, y después ya de más de cinco semanas de ajetreo por diversos rincones del país, aún me quedaban tiempo y ganas para seguir aprovechando las vacaciones. Escasamente 24 horas después de llegar a Madrid el día 3 de agosto, y con el tiempo justo de deshacer mochila, lavar ropa, responder a los emails más urgentes, limpiar un poco la casa y volver a hacer la mochila, ponía rumbo a Portugal.

Aunque casi me dé vergüenza decirlo, era mi primer viaje al país vecino. La ocasión era el Festival do Sudoeste, en Zambujeira do Mar, pequeño pueblo del Algarve. A la ida, bajé con Fonta y “La Fonta” (Elisa = Lys, su hermana) por la ruta de la plata, hasta Sevilla, donde la parada era obligatoria para visitar a parre y marrastra. Nos invitaron a comer y proseguimos el accidentado camino… nunca probéis a echar diesel a un coche de gasolina :-)

Ya en Portugal, nos juntamos, por una parte, con un grupo de amigos de Lys; por otra, con mi amigo Tito y dos amigos suyos. A partir de ahí, a disfrutar la vida: buena música (algunos grupos que ya conocía; algunas otras gratas sorpresas), increíbles playas (resulta que las playas gaditanas sí tienen parangón) y divertidísima compañía. En una frase, fueron “cinco días de playa por el día y conciertos por la noche, aderezados con comida buena y no muy cara, salpicados de cerveza portuguesa y animados con las tonterías de Fonta y compañía” ;-). Os podéis imaginar el grado de estrés…

Algunas conclusiones del viaje son que las portuguesas ni son feas ni tienen bigote, como se nos ha querido inculcar desde pequeños (de hecho se me ocurre la teoría de que esto es un bulo de los portugueses para que los españoles no invadamos el país); que a los españoles nos encanta la fiesta. Esto último ya se sabía pero el ver que los portugueses, que comparten latitud, clima y muchas otras cosas con nosotros, no tienen el mismo apetito folclórico-festivo, me ha hecho reflexionar sobre alguna posible mutación tipo “gen de la fiesta” que afecta sólo a los españoles).

Después del festival, vuelta a Madrid, con Tito, Edu y Maroto, el día 11. Los días siguientes fueron de nuevo de deshacer mochila, lavar ropa (a fondo, pues en el festival acumulamos grandes cantidades de polvo en ropa, pelo y pulmones), preparar la maleta, etc. En resumidas cuentas, dejar bien cerrado la etapa veraniega española antes del “regreso al norte” del día 14 de agosto, que ya os contaré en el artículo siguiente.

Y bueno, por supuesto en esos últimos días, que teniendo las fiestas de La Latina tan cerca no se podía desperdiciar la ocasión. Las fiestas en compañía de los mismos de Portugal y algún otro amigüito madrileño. Manda narices pensar que no me emborraché en Portugal en una semana y el único día que salgo en Madrid casi me tienen que llevar a casa. Los españoles, ya os decía…

Besos,

 

 

                                                                 -curro-

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Publié dans Pequeños viajes

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E
Heyyyyy Curreleeee!!!!!Acabo de llegar yo también de mi periplo veraniego y me he dicho, voy a contestarle al mariquita este (me tienes que contar que es eso de lo del gasoil!!! juassss).Sólo decirte que me encanta leerte, porque así nos acercas un poco lo que haces, y yo la verdad es que lo agradezco mucho, aunque no deje nunca ningún comentario...:-SPues nada, que esta vez a ver si es verdad que me da tiempo de pegarme una escapadita por allí por el norte para hacerte una visitilla (digo lo de si me da tiempo, por mí, y por tí también, que te mueves más que la compresa una coja, joe!). Me imagino que será ya para el año próximo, cuando acabe con lo mio eso que te conté de los japones, pero ya te avisaré, ok?Un abrazo máquina y cuidate!Chao!
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