Anita
Anita (Ana Merino)
Ana es una de mis mejores amigas. Estar con ella es sencillo. Me siento ahí, a su lado, o al otro lado del teléfono, pues no vivimos cerca… y le escucho las mil historias que siempre tiene que contar. Luego yo le cuento las mías, y así nos mantenemos informados, en largas conversaciones que se repiten periódicamente, dependiendo de lo liados que andemos.
Debe de ser una de las personas con más amigos del mundo. Y no hablo de conocidos, o de “contactos”, sino de verdaderos amigos, gente que la aprecia y que quiere que forme parte de sus vidas. Irradia algo especial que la gente sabe apreciar.
La conocí, casualidades del destino, en Escocia, lo cual no deja de ser curioso si tenemos en cuenta que había vivido a 5 km de su casa durante 14 años y jamás nos habíamos visto antes (o sí). En Pitlochry, Escocia, coincidimos en el verano de 2002 durante la asombrosa cantidad de tiempo de 1 día. Aún así, quedamos en que cuando ella volviera a Chiclana, en septiembre, nos organizaríamos para vernos. A partir de ese momento, y en las pocas veces que nos veíamos, fraguamos una muy buena amistad rápidamente, y enseguida tuvimos la sensación de que nos conocíamos desde que éramos unos enanos.
Desde entonces, yo he ido conociendo a sus amigos y ella a los míos, muchos de los cuales pasan a ser amigos propios aparte de del otro. Recuerdo con especial cariño cuando vino a visitarme a Londres en 2004, y conoció a varios de mis compis de la universidad, en lo que fue una semana alucinante (quizás decir alucinógena sería más apropiado). Ahí me “salvó la vida” ;) , y tuvimos algunos otros momentos que estarán grabados en el recuerdo por mucho tiempo.
Ella siempre ha sabido de mis amores y desamores; de mis preocupaciones y motivaciones… me conoce bastante bien. Siempre sonríe, y sólo la he visto preocupada una vez, lo cual choca bastante por la falta de costumbre. Difícilmente dirá “no” a un plan y siempre tiene algo interesante que proponer. Con gente así da gusto estar.
Gracias por todo, Anita.
Foto: no hay porque Ana no me la manda