Vacaciones Santillana

Publié le par Curro Zuloaga

Madrid, España, 5 de agosto de 2008

Hace ya más de un mes que empezaron mis vacaciones. Por ahora las he aprovechado para hacer mi típico periplo español Madrid-Sevilla-Cádiz y vuelta, que a continuación os detallo. También he hecho un viaje pirenaico im-presionante, pero esa es otra historia y será contada en otro momento.

La estrella de la travesía esta vez ha sido una ruta por la costa gaditana con mi amigo Sepi (o Pablo, como ahora se hace llamar entre la alta sociedad ;-)). No hay fotos del viaje aún, pero pronto os deleitaré con una de una puesta de sol cerca de Zahara de los Atunes que corta la respiración. La andadura comenzó un jueves por la tarde en la playa de la Barrosa, Chiclana; concluyó 70 horas más tarde en Tarifa. En esos tres días recorrimos unos 80 km de larguísimas playas de arena de la costa gaditana, con sus interrupciones de acantilados, bosques y preciosas calas. Totalmente improvisado como había sido, resultó sorprendente que todo nos saliera tan bien. Dormimos en los enclaves más bonitos de la costa, que resultaron estar situados de tal manera que nuestras etapas fueran de longitud similar; anduvimos intentando evitar las horas de más sol y las altas mareas (que obligan a andar por arena seca y suelta), con bastante éxito; cada una de las tres noches disfrutamos de distinguida compañía: la primera, un paseante nocturno de playa que cantaba sin cesar;la segunda, una yonqui que por instantes creímos haber perdido; y la última, unas curiosas vacas que nos miraban con asombro. Esas son sólo algunas de las innumerables anécdotas de un viaje que esperamos se repita periódicamente.

Aparte de eso, he pasado mucho tiempo en Cádiz (Chiclana, San Fernando, Cádiz capital, de todo un poco), con amigos de allí. También en Sevilla aproveché mi tiempo para permitirme un par de reencuentros fugaces de esos de puesta al día con buenos amigos, así como para disfrutar por primera vez en mucho tiempo de unos días solo con mi padre, los cuales nos sirvieron para deleitarnos exhaustivamente en la degustación de zumo de cebada. En Madrid, tanto a la ida como a la vuelta del famoso Madrid-Sevilla-Cádiz-Sevilla-Madrid, pasé algún tiempo con amigos de Universidad. También vi a mi madre y a mis herman@s, a los que llevaba entre 6 y 9 meses sin ver. Todos tan bonit@s como siempre.

Cambiando de tema, ha caído en mis manos un libro de pensamiento positivo. La persona que me lo dejó me advirtió que ella pensaba que no lo necesito, pero que aún así merecía la pena leerlo. A medida que lo leo me doy cuenta de que, efectivamente, algunas personas ya venimos con el curso "de serie", pero aún así me ayuda a entender cómo he llegado a pensar así. Y bueno, pese a mucha morralla, el libro viene a plasmar por escrito aquello que tantas veces se dice pero no tantas se aplica de "si crees que algo malo te va a pasar, te pasará". El truco está, obviamente, en pensar que lo que queda por llegar va a ser bonito e inolvidable, y lanzarse a por ello a comérselo en lugar de quedarse sentado en un sillón rezando porque no te caigan más desgracias encima. Algunas cosas del libro me han hecho, no obstante, poca gracia, como querer darle a esta teoría rango de ley universal, "tan cierta como la gravedad de Newton", en palabras textuales del autor; ingeniero como soy, no pude más que reírme al leer esto. Más aún, según esta teoría, eres responsable y causante de todo lo que te pase: si te afecta una enfermedad crónica o mueres de hambre es simplemente porque tú has atraído con tus pensamientos negativos esta desgracia. Un poco drástico, la verdad.

Más de lectura: Carlos Ruiz Zafón. Estando en Bruselas no había oído hablar de él, pero nada más llegar a España le pedí a mi madre algo que leer y me prestó "La sombra del viento". Lo he devorado. Me ha parecido un libro bien redactado, tanto en vocabulario como en lo que respecta a la trama, fascinante sin llegar a ser demasiado compleja. Al tratarse de un "libro sobre libros", me recordó un poco a "La historia interminable", uno de los promeros libros "de verdad" que leí cuando era peque y que me dejó alucinado. En cualquier caso, ahora tengo en mis manos el segundo libro de Carlos Ruiz Zafón, "El juego del ángel", que espero sea tan interesante como el primero.

Bueno, que me enrollo con los libros. Quizás debería hacer articulillos aparte de los mejores que leo, pero ya que me ha salido así, así lo dejaremos.

En cuanto al futuro próximo, lo normal hubiera sido que después de estas primeras cuatro semanas de vacaciones, emprendiera ya el camino de vuelta a La Haya, a empezar mi nuevo trabajo. El destino (o quizás mi profunda creencia en el sabio dicho español de "quién no llora no mama") ha querido que no empiece a trabajar hasta el 1 de Septiembre, así que os dejo que tengo que seguir llenando el verano de experiencias y peripecias que compartir con mis queridos lectores.
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Sed felices,

 
                                                                                -curro-

Foto: Sepi, mándame la de la puesta de sol en la Playa de los Alemanes!!!
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Publié dans Pequeños viajes

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