Lijiang - Zhongdian
Zhongdian, RPC, 19 de junio de 2006
Me levante a las 7 para ir a preguntarle a Jenny como llegar a la Garganta del Salto del Tigre, el "trek" que todo el mundo me habia recomendado durante el fin de semana. Estaba lloviendo, asi que simplemente me quede con Jenny en su cafe, desayunando y escribiendo historias en su cuaderno, para los futuros viajeros.
A las 11 o asi llego Diego (habiamos quedado a las 7:30). Estuvimos hablando y pensando y, dado que el tiempo no permitia hacer la ruta, decidimos irnos hacia el norte, a Zhongdian. No es que haya nada muy especial alli, pero asi estariamos cada vez mas cerca de Tibet. Sabemos que entrar en Tibet es muy complicado, pero queremos llegar lo mas cerca posible, aunque sea para admirar el Himalaya desde la distancia.
El trayecto a Zhongdian (38 Yuans = 4 euros, 198 km, 5 horas), discurre entre montanyas cada vez mas altas y mas espectaculares. A tramos se circula junto al nacimiento del Rio Amarillo (Yangzi river). Los paisajes son simplemente impresionantes, no he visto nada igual en mi vida. Tienes la sensacion de no ser nada comparado con la Pacha Mama... te empequenyeces, pero te sientes afortunado de haber visto todo esto al mismo tiempo.
Al llegar a Zhongdian, Diego y yo decidimos andar segun nos dictase nuestro instinto. Obviamente nos perdimos. Pero unos autoctonos (aqui ya van teniendo la piel mas curtida por el sol y las manos por el trabajo duro) nos llevaron amablemete (=10 Yuans) a uno de los hostales de la ciudad. Dejamos nuestros trastos, pagamos los 20 Yuans que costaba la habitacion y nos fuimos a cenar.
Entramos en el primer restaurante que vimos, y pedimos la carta. No tenian carta, solo un plato especialidad de la casa, cuyo contenido no conseguimos entender. Dijimos que si (hay que probar de todo en esta vida), y nos prepararon un fuego con una cazuela en medio de la mesa, donde cocinaron una sopa de carne de Yak (una especie de vaca tibetana), con especias y unas setas riquisimas. Nos sento de maravilla, pues el tiempo aqui ya refresca mas, sobre todo por la noche.
Despues de cenar, fuimos a la plaza del pueblo y vimos un espectaculo precioso: mas de mil personas bailando en circulo al son de la musica tibetana, durante mas de una hora, sonriendo y moviendo todo el cuerpo sin complejo ninguno. Lo mejor de todo es que es algo muy arraigado en ellos, como un rito que practican todos los dias para liberarse de las malas vibraciones de la jornada.
Antes de acostarme, pase por el bar de nuestro hostal, donde encontre a Den y Yen, el chico y la chica de Guangzhou que conoci en el autobus el viernes anterior. Ellos dos, Diego y otra chica llamada Xiao Shan (pequenya montanya), charlamos un rato en este entranyable bar y decidimos viajar juntos de ahora en adelante. La proxima parada seria Deqin, el ultimo pueblo antes de llegar a Tibet, lo mas cerca que podemos llegar (al menos esta vez) de la mayor cadena montanyosa del mundo.
See you tomorrow.
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