Tiger Leaping Gorge (day 1)
Walnut Grove (Garganta del Salto del Tigre), RPC, 26 de junio de 2006
Nos levantamos a las 8:00, una hora más tarde de lo que esperábamos. Teníamos la intención de coger los autobuses de la 9:30: él de vuelta a Kunming y yo a Qiaotou, donde comienza la Garganta del Salto del Tigre.
Para cuando salimos de este sitio eran ya las 10. Llegamos a la estación de autobuses, y Diego compró billete para 30 minutos más tarde. Yo tendría que esperar una hora. Nos dijimos adiós, todo muy natural y agradable, y ya volveremos a saber del otro, cuando sea y donde sea, para que preocuparse de ello.
El segundo tramo era el más bonito. Al subir en altura, vas viendo cada vez mejor el Río Amarillo (Yangtze). Pero es también el más duro; hay una parte muy famosa, que se llama los 24 giros (a mí me parecieron 40 ó 50) que se hace interminable. A pesar de ello, decidí que era mejor no parar, sino luego a las piernas les cuesta arrancar. Al llegar arriba sí que descansé 5 minutos. Comí un plátano que había comprado a un campesino por el camino, bebí agua, y a seguir. Llegué al segundo refugio (Tea Horse Guesthouse) en otra hora y media, una hora menos de lo normal. Como me pareció que ya iba bien de tiempo, paré a comer, y estuve charlando con un Irlandés de 35 años que acababa de dejar su trabajo en una empresa química y se había venido a India, Nepal y China a buscar inspiración para su nuevo trabajo. Me tomé una hora de descanso y luego proseguí
El tercer tramo lo hice bajo la lluvia. Aquí la garganta se hace más estrecha, pero aún no era tanto como yo esperaba, y es que uno de los lados (por el que yo andaba) es de arcilla y por tanto las paredes no son muy verticales. Adelanté a gente, vacas, cabras y caballos que se ponían en mi camino, y llegué al tercer refugio hora y pico más tarde, a eso de las 18:00. Allí sólo paré cinco minutos, pues no había nadie con quién charlar. Seqguí el camino y a las 19:30, hora esperada, llegué a Sean´s Guesthouse, en Walnut Grove, punto final de mi trayecto.
Allí estaban el chico inglés que había conocido el día anterior, otro chico austríaco y otro japonés. Desde hace unos días mi vida parecía un chiste (… esto son un inglés, un chino, un japonés y un español. Llega el español y dice:…). Más seriamente: de Martin, el inglés, supe que se llamaba Garea de apellido, que su padre era gallego y que por eso me había reconocido tan fácilmente el acento español el día anterior (esto me hizo sentir un poco mejor). Había trabajdo en el Mar del Norte en una plataforma petrolífera durante cinco años, para ahora tener dinero para viajar por todo el mundo durante otros cinco. El chico austríaco se tomaba unas vacaciones antes de empezar a ejercer de abogado, lo cual no parecía entusiasmarle demasiado. Y el japonés, ni papa de inglés, sólo me enteré de su nombre, pero ya no me acuerdo.
La habitación estaba sucia y llena de todo tipo de AVNI´s (Animales Voladores No Identificados). Pero bueno, en cada cama ponían un osito de peluche que te hacía olvidarlo todo, o casi todo: el japonés roncó toda la noche.
Foto: dos pastoras haciendo un alto en su trayecto