Tiger Leaping Gorge (day 2)

Publié le par Curro Zuloaga

Lijiang, RPC, 27 de junio de 2006

    El segundo día de trek en la Garganta del Salto del Tigre tiene normalmente dos posibilidades: la primera es continuar andando hasta el final (Daju, en mi caso). Sin embargo, el camino son cinco o seis horas y el último autobús de vuelta a Lijiang es a la una, dependiendo además de un ferry que te lleva de un lado a otro del lago cercano a Daju… con lo cual es todo muy justo; la segunda posibilidad es bajar desde Walnut Grove hasta el fondo de la garganta, y luego volver (en autobús o andando) de vuelta a Qiaotou, desde donde había partido el día anterior. Yo opté por esto, sólo que la bajada a la garganta resultaba imposible por las lluvias de la noche anterior, con lo cual toda mi actividad diaria se dedicaba a volver a Lijiang en autobús, qué emocionante!

    Desayunamos (nada happy, que como bien dice el sabio refranero español: “canuto mañanero, tonto el día entero”) tranquilamente en la terraza de Walnut Grove, hasta que reunimos a suficiente gente como para que el conductor del autobús estuviera dispuesto a partir. En la furgoneta, un chino, un inglés, un austríaco, un japonés, dos canadienses y un español (de chiste, ya os digo). El camino de vuelta era cercano al de ida, pero más bajo, más cerca del río y con unas vistas bonitas. Nos arrepentimos de no haber hecho el regreso a pie, pero lo hecho, hecho está.

    Al llegar a Qiaotou, algunos íbamos en dirección sur, y otros en dirección norte, así que los del sur no éramos suficientes como para alquilar una furgoneta hasta Lijiang. Enseguida, no obstante, encontramos a más viajeros, y tras rápida redistribución, ya teníamos organizada una furgoneta al sur (Lijiang) y otra al norte (Zhongdian). Y es que con el tiempo se coge soltura para estas cosas.

    El camino de vuelta fue por una carretera por la que no había pasado nunca. Era la antigua, y el conductor la tomaba para no tener que pagar el peaje. Más bonita que la nueva, pues se adaptaba el terreno en lugar de modificarlo, fue un agradable trayecto. En el coche, otros dos canadienses con los que estuve hablando de Toronto, mi hogar a partir de septiembre. Pero esa es otra historia y será contada en otro momento.

    Al llegar a Lijiang, un neozelanés, el chico inglés (Martin) y yo, encontramos alojamiento en una habitación triple en un hostal muy barato, con internet, tele (España jugaba contra Francia esa noche, así que no era detalle tan despreciable) y baños limpios. Dejamos los trastos y nos fuimos a comer a algún sitio no turístico. Tanto que comimos arroz y verduras por 9 Yuans… entre los 3!!

    Después de comer, me fui por mi cuenta a buscar un regalo para Aude, pues su cumple era el día 1 de julio. Había mucha mierda variada inútil en las tiendas de la ciudad, pero alejándote un poco del centro, encontré una zona donde auténticos artistas de la madera hacían unos grabados preciosos. Tras dar muchas vueltas, mirar, explicar lo que quería y negociar, conseguí que “customizase” un poco el que más me había gustado de todos. Era un grabado de estilo naxi que simbolizaba una pareja, con montañas y demás simbología de la etnia. Quedé muy satisfecho.

    Volví al hostal. Decidimos irnos a cenar barbacoa: tú eliges brochetas crudas de lo que quieras, las pones en una cestita, pagas y te las hacen a la brasa. El picante que llevaban las brochetas, junto con una cerveza china, me dieron un magnífico dolor de estómago toda la noche. Después de cenar, fuimos a un bar a ver el Brasil- Ghana. Nos bebimos otra birra con un pirado que se nos unió, y que lo único que sabía decir era: “Dali Lama hao” (Dalai Lama bueno), con los brazos en posición de  rezo. Así durante 45 minutos. En el descanso lo dejamos con su vocación religiosa y nos fuimos a dormir, pues el partido tampoco tenía gran cosa.

    Yo, en un gesto de fervor patriótico, me levanté a las 2:55 para ver el partido. Lo vi entero, con los ojos como platos a pesar de las horas intempestivas. No creo que haga falta más comentario. Dentro de cuatro años lo intentamos de nuevo, y ya está… “er furgo es asín”. Si alguien quiere consolarse a más corto plazo, que siga el tenis o la F1, es más recomendable.

Foto: el Río Amarillo, cerca de su nacimiento

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Publié dans China

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